Postulo al premio Huella de Oro por mantener un rendimiento académico sobresaliente mientras concilio la crianza de mi hijo de 10 años, las labores del hogar, la exigente atención a pacientes con discapacidad y el voluntariado en una ONG. Mi historial universitario demuestra que la excelencia, la resiliencia y el compromiso social pueden ir de la mano.